Acerca de Las Doce Tradiciones
Durante su primera década, A.A. como Comunidad acumuló una experiencia considerable que indicaba que ciertas actitudes y principios de grupo eran especialmente valiosos para asegurar la supervivencia de la estructura informal de la Comunidad. En 1946, en la revista internacional de la Comunidad, el AA Grapevine, estos principios fueron reducidos por escrito por los fundadores y primeros miembros como Las Doce Tradiciones de Alcohólicos Anónimos. Fueron aceptadas y respaldadas por la membresía en su totalidad en la Convención Internacional de A.A., en Cleveland, Ohio, en 1950.
Nuestro bienestar común debe tener la preferencia; la recuperación personal depende de la unidad de A.A.
Para el propósito de nuestro grupo solo existe una autoridad fundamental: un Dios amoroso tal como se exprese en la conciencia de nuestro grupo. Nuestros líderes no son sino servidores de confianza; no gobiernan.
El único requisito para ser miembro de A.A. es querer dejar de beber.
Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a Alcohólicos Anónimos considerado como un todo.
Cada grupo tiene un solo objetivo primordial: llevar el mensaje al alcohólico que aún está sufriendo.
Un grupo de A.A. nunca debe respaldar, financiar o prestar el nombre de A.A. a ninguna entidad allegada o empresa ajena, para evitar que los problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desvíen de nuestro objetivo primordial.
Cada grupo de A.A. debe mantenerse completamente a sí mismo, negándose a recibir contribuciones de afuera.
Alcohólicos Anónimos nunca tendrá carácter profesional, pero nuestros centros de servicio pueden emplear trabajadores especiales.
A.A. como tal nunca debe ser organizada; pero podemos crear juntas o comités de servicio que sean directamente responsables ante aquellos a quienes sirven.
Alcohólicos Anónimos no tiene opinión acerca de asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente su nombre nunca debe mezclarse en polémicas públicas.
Nuestra política de relaciones públicas se basa más bien en la atracción que en la promoción; necesitamos mantener siempre el anonimato personal ante la prensa, la radio y el cine.
El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.
Aunque Las Doce Tradiciones no son específicamente vinculantes para ningún grupo o grupos, una abrumadora mayoría de miembros las ha adoptado como base para las relaciones «internas» y públicas en expansión de A.A.
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